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I Ching 3
El I Ching no requiere de interpretaciones relativamente particulares, ni artificios, ni conocimientos particulares para su consulta. Cualquiera que aplique en forma racional el sentido común puede entender el sentido de las respuestas. Esto posee mayor aplicación en cuanto al sector oculto, es decir al sector que habla por si solo acerca del inconsciente del hombre. El I Ching no encara principalmente el problema de realizar o no determinadas acciones, sino el como, la manera correcta y apropiada de realizarlas. Por otro lado, no ofrece pruebas ni resultados, simplemente se expone a quien desee consultarlo, sin poner más exigencias. El I Ching en China constituyo parte esencial de la vida diaria. En las esquinas ya no era atípico ver a un anciano con libros y varillas en la mano, ya que este estaba dispuesto a leer el antiguo libro para dar consejos e información al pasante. Sus símbolos sirven de adorno en las casas, lo mismo que sus sentencias. El I Ching no adivina sino que este, deduce, saca conclusiones. Los resultados obtenidos son el merito natural de una observación que abarca el tiempo, el tipo de situación la cual debe ser analizada, y también a la persona que solicita la respuesta. Nada queda excluido; y es en este tipo de circunstancias en donde notoriamente se puede apreciar el entendimiento de I Ching. Esto es demasiado diferente de lo que se suele pensar cotidianamente. De hecho, para nosotros, el futuro es un espacio lejano, tan completamente apartado de nuestro tiempo, que el mero pensamiento de formar parte de el nos parece absurdo e ilógico. Jung dijo que el I Ching, se compenetra y más allá de que se comprenda o no, es un precioso documento humano. Pero la palabra documento no se simboliza específicamente en su amplio significado, si no que este quiere dar a pensar que el I Ching no es una reliquia histórica, arqueológica, o testimonio póstumo, si no que es el libro del presente y del porvenir, este es también un libro que no es poseedor de edad ya que se encarga de cosas que van mas allá del tiempo. Este apareció hace aproximadamente tres mil años, de la mano de cuatro grandes sabios, entre los que se puede mencionar al rey Wen y su hijo, el duque Chou, solo era una simple recopilación de signos destinados a servir al oráculo. Pero no es solo esto lo que aun permanece. El I Ching atravesó los siglos, con su humanidad y su sabiduría abiertas a todos. El confusionismo y el taoismo tuvieron en esta obra sus raíces, y la tradición civilización china fue la inspirada en el para llevar a cabo sus obras mas nobles y duraderas. A través de los siglos ha llegado hasta nosotros, vivo y con plena actualidad. El I Ching es para aquel que lo lea y consulte, una guía una solución a sus dudas, un instrumento vital en simples y sencillas palabras. Y nacido para esto, es para lo que el I Ching sigue vivo y es transmitido de generación en generación a trabes del transcurso de los siglos. Este es el significado que con la sutileza de los estudios se le brindo al I Ching, este es el libro de las mutaciones, el libro que no hace mirar nuestro futuro y lo transformo en nuestro presente. |
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